En lo alto de una montaña
Un día Cristo al hombre hablaba.
Con palabras de vida nueva
Al hombre triste esperanzaba.
Afortunados fueron aquellos
Que al Dios bendito escuchar pudieron.
Sus corazones desventurados
Fueron entonces bienaventurados.
Aunque el tiempo halla pasado
Jesús eterno sigue hablando.
con palabras llenas de vida
voz constante esta llamando
Afortunado fui aquel día
cuando paciente él habló a mi vida
y desde entonces todo ha cambiado
yo soy en la vida bienaventurado

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