Hace más
de dos mil años en un monte tenebroso
Una
mañana muy violenta su vida Cristo entregaba
El
camino hacia la muerte fue un camino doloroso
el
castigo recibido fue tan cruel y vergonzoso
Quiso
hacerlo por mí, vino a hacerlo por mí
No se
detuvo por mí, todo lo hizo por mí
Miro hacia aquel momento, mi pobre alma se estremece
Él murió injustamente, yo merecía esa muerte,
No fueron clavos ni maderos que a esa cruz lo sujetaron
Fue
su amor a este mundo que en ese monte lo amarraron
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